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El ascenso a la montaña sin ningún tipo de propulsión mecánica es la principal particularidad del esquí de montaña.
Foto: Valentí Zapater/NoLimit |
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El escenario del esquí de montaña es exclusivamente la naturaleza, pues el ascenso y descenso se producen “fuera de pista”.
Foto: Jordi Plana |
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Ascenso, desdenso y deslizamiento convierten al esquí de montaña en uno de los deportes más completos.
Foto: Archivo FEDME |
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Todos los descensos se hacen en terreno no preparado.
Foto: Néstor Bohigas/NoLimit |
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La montaña no equipada, sólo se abre una traza que el viento acaba borrando.
Foto: Archivo FEDME |
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El esquí de montaña surge como la unión del esquí y el alpinismo, convirtiéndose en el deporte que permite a todos aquellos amantes de la montaña, continuar avanzando cuando estas están ya cubiertas de nieve.
El escenario del esquí de montaña es exclusivamente la naturaleza, pues el ascenso y descenso se producen “fuera de pista” en terrenos no preparados, donde no se ha producido ninguna intervención humana (exceptuando en las competiciones dónde se marcan unas trazas con tal de no perjudicar a quienes vayan en primera posición).
Los esquís, fijaciones y botas son diferentes a las de la modalidad alpina o al esquí de fondo, además de poseer material específico como por ejemplo las llamadas “pieles de foca” necesarias para evitar que los esquís se deslicen hacia atrás en las subidas. Los atletas emplean cascos especiales y llevan consigo una ligera mochila. Además, es imprescindible llevar un ARVA (Appareil de Recherche de Victime de Avalanche) que, pegado al cuerpo, emite señales en caso de que se produzca una avalancha y el deportista quede sepultado bajo la nieve. |