El Equipo Femenino de Alpinismo de la FEDME ha regresado de su última expedición a Argelia —incluida en el proyecto Universo Mujer— tras abrir cuatro nuevas vías y realizar múltiples ascensiones en diferentes regiones del Sáhara argelino.
Durante más de dos semanas, las alpinistas convivieron con el entorno del desierto, durmiendo en vivacs y acompañadas por un equipo local de cuatro tuaregs.
La expedición estuvo escoltada permanentemente por gendarmes argelinos, una medida aplicada temporalmente estas semanas a turistas y visitantes. Esta circunstancia condicionó toda la logística y limitó notablemente los desplazamientos, especialmente durante la segunda semana, generando una sensación de frustración por las oportunidades de exploración perdidas.
Aun así, el grupo cumplió su objetivo principal: descubrir el territorio argelino y contribuir al desarrollo de nuevas rutas de escalada en el país.

Un equipo fuerte ante la adversidad
El grupo estuvo integrado por las alpinistas Paula de la Fuente, Julia Serrat, Alba De Jorge, Clàudia Carbonell y Maialen Lezeaga, junto a las técnicas Miriam Marco y Lucía Guichot. La escaladora Gemma Soriana no pudo participar debido a una lesión de muñeca. Además, en esta expedición se incorporó la periodista Pat Soler, que acompañó al equipo para hacer realidad una nueva entrega de Abriendo Camino.

Aperturas en Tidikmar
Aunque las restricciones logísticas impidieron acceder a uno de los grandes objetivos —las paredes del Garet—, el equipo encontró en Tidikmar un entorno ideal para trabajar.
Tras efectuar la primera repetición de la vía Zumbo, de Christian Ravier (2025), abrieron dos nuevas rutas en la cima sur:
• Los guardianes del desierto (vertiente oeste)
Abierta por Lucía Guichot y Julia Serrat.
4 largos, dificultad de hasta 6c.
• Mosaic (Mosaico) (vertiente sur)
Primera apertura conjunta del tándem catalán Alba De Jorge y Clàudia Carbonell.
4 largos, destaca por su chimenea final y varios pasos expuestos que requirieron la colocación de un clavo. El nombre alude a las formas caprichosas de la roca.
Plan B en Tamusareg: dos nuevas vías de más de 400 m
La imposibilidad de acceder al Garet obligó al equipo a replantear la expedición. Sin embargo, las paredes de Tamusareg, de más de 300 metros y con un atractivo sistema de fisuras, ofrecieron una alternativa prometedora.

Allí realizaron dos nuevas aperturas en días consecutivos, trabajando en cordadas de tres escaladoras y regresando al campamento base ya de noche en ambas jornadas:
• Los buscadoras del oro, por lo que sea. (Alba de Jorge, Julia Serrat y Lucia Guichot)
Apertura de aproximadamente 400 m, dificultad 6c.
• Tenere Libre (Clàudia Carbonell, Maialen Lezeaga y Paula de la Fuente).
Apertura también de cerca de 400 m, con dificultades de hasta 7a+.
Escalada en Assekrem
Tras las aperturas en Tamusareg, la gendarmería ordenó un nuevo desplazamiento hacia Tamanrasset, forzando otra modificación de los planes. Finalmente, el equipo se trasladó a la región de Assekrem, un lugar de gran belleza e historia, aunque sin potencial para nuevas aperturas.
Se trata de una zona ampliamente explorada donde, además, la meteorología —incluida una inesperada lluvia de dos días— impidió plantear nuevos proyectos.
Durante los últimos días, las alpinistas realizaron ascensiones en diversas agujas, entre ellas:
• Nouvelle Lune, en el Tizouyag Sur, de T.Franc, P. Gaudin, A. Petit y b. Robert. 2002.
• Kohlman–Roussy, en el Clocher des Tizouyag de P. Kohlman y C. Roussy 1957.
• Vía Normal del Sawinan de R. Coche y R. Frison -Roche 1935.
Alba y Clàudia intentaron abrir una nueva línea, pero tras dos largos encontraron una reunión equipada que confirmó que el itinerario ya había sido escalado.
El equipo trabaja ya en las reseñas de las vías que se compartirán en la web de la FEDME próximamente.
Balance final
Las técnicas destacan la resiliencia, coordinación y capacidad de adaptación del equipo ante unas condiciones logísticas muy exigentes. A pesar de las limitaciones, las alpinistas lograron abrir cuatro vías, dos de ellas en aperturas paralelas completadas en apenas 48 horas y equipadas prácticamente sin expansivos, con un gran trabajo colectivo.
El equipo vuelve de Argelia satisfecho por el trabajo realizado, aunque con la sensación de no haber podido hacer más debido a los impedimentos y restricciones impuestas por la gendarmería argelina.
































