Barcelona , 11 de mayo de 2026.

El domingo 10 de mayo, 80 senderistas procedentes de seis comunidades autónomas tomaron la salida en Uña al amanecer para recorrer 34 kilómetros y más de 800 metros de desnivel hasta el corazón de Cuenca. Lluvia, paisaje kárstico, dehesas de roble y el horizonte de una ciudad Patrimonio de la Humanidad como recompensa final.

La actividad reina del circuito conquense

Cada edición tiene su momento cumbre. En el III Circuito de Senderismo de la Diputación de Cuenca 2026, ese momento es la actividad de resistencia: 34 kilómetros a través de las etapas 11 y 12 del GR 66, el sendero de gran recorrido que atraviesa toda la provincia de Cuenca de punta a punta, desde el Puente de Martinete en Cueva del Hierro hasta la Venta de Vadocañas, en Iniesta, a lo largo de más de 300 kilómetros.

Un sendero que la Federación de Deportes de Montaña de Castilla-La Mancha trabaja activamente para impulsar su homologación definitiva y consolidarlo como recurso deportivo y turístico de primer orden para toda la provincia.

Una cita que fue más allá de lo local

La actividad del 10 de mayo también era prueba puntuable para la Liga Ibérica de Senderismo de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), y eso marcó la diferencia. A los habituales participantes del Circuito Provincial se sumaron senderistas llegados desde Madrid, Guadalajara, Valencia, Toledo, Ciudad Real y Albacete, conformando un grupo de 80 personas con un denominador común: las ganas de medir fuerzas con una de las rutas más completas y exigentes de la provincia.

Salida al alba desde Uña: el primer reto del día

Pasadas las siete y cuarto de la mañana, el grupo abandonaba Uña con la primera subida ya en las piernas. Los primeros 300 metros de desnivel positivo llevan hasta el Mirador de Uña, punto más alto de la jornada con 1.440 metros de altitud. Desde allí, la recompensa es inmediata: la laguna, el río Júcar y las formaciones calizas que el tiempo ha esculpido en este rincón de la Serranía de Cuenca se despliegan ante los ojos como un regalo difícil de olvidar.

A partir de ahí, el sendero atraviesa un bosque de pino negral salpicado de pino albar antes de llegar al enclave de Las Corralizas, espectaculares formaciones kársticas que durante siglos sirvieron como corrales de ganado y que hoy son uno de los atractivos naturales más singulares del recorrido. Tras cruzar la fuente de la Canaleja y la cascada de los Aserradores —con un caudal generoso gracias a las últimas lluvias—, el camino desciende hasta Valdecabras.

Valdecabras, el descanso merecido

La pequeña localidad de Valdecabras fue el punto de parada y avituallamiento antes de la segunda parte de la jornada. Desde allí, el sendero asciende hasta el Puntal de las Marimorenas, uno de los miradores más completos del valle, antes de descender hacia la vega de Buenache a través de la dehesa del arroyo Bonilla.

Fue precisamente ahí donde la lluvia hizo su primera aparición. Lejos de enturbiar el ambiente, el agua transformó la dehesa en algo irreal: robles centenarios, prados de un verde intenso y una luz tamizada que por momentos transportaba a los participantes a paisajes propios del norte de la península. Una de esas imágenes que solo la naturaleza en primavera sabe componer.

El camino a Cuenca: la recta final

Tras cruzar la zona de bosque mixto mediterráneo de encina y pino, el grupo alcanzó la Cañada Real Conquense o de los Chorros, donde tuvo lugar un nuevo avituallamiento antes de enfilar el camino de Buenache hacia la capital.

Fue en ese tramo final cuando la lluvia se volvió más persistente. Pero el destino merecía el esfuerzo. El Cerro de San Cristóbal —conocido popularmente como el Cerro de las Antenas— ofreció uno de esos momentos que no se olvidan: toda Cuenca de un vistazo, con las hoces del Júcar y el Huécar flanqueando la ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un escenario que impresionó por igual a locales y visitantes.

El descenso por el barrio del Castillo y el Arco de Bezudo llevó a los participantes hasta el Recreo Peral, hogar del tradicional Juego de Bolos conquense y escenario del avituallamiento final. El cielo, como para no quedarse fuera de la celebración, descargó un aguacero justo en ese último tramo. El mejor recibimiento posible para quienes habían completado una jornada tan exigente como hermosa.

El circuito supera su ecuador

Con esta actividad de resistencia, el III Circuito de Senderismo de la Diputación de Cuenca 2026 supera su ecuador. La siguiente cita será el próximo 14 de junio, con una propuesta más accesible: 8 kilómetros a través del PR-CU 21 «Ruta de la Fuente de Marimingo» en La Cierva, una opción perfecta para quienes se inicien en el senderismo o quieran disfrutar del entorno natural conquense sin la exigencia de la actividad de resistencia.

El senderismo en Cuenca, una vez más, demuestra que tiene mucho que ofrecer.


Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME)
Mayo de 2026