«El talento, el esfuerzo y el compromiso no tienen género«.

¿Quién es Katya Sanz Ochoa?

Nací en Madrid, aunque a los 22 años empecé mi periplo vital por el Pirineo y Picos de Europa y acabé llegando a Galicia, donde resido desde hace 21 años.

¿Qué disciplina deportiva de montaña practicas y desde cuándo?

Mi vida ha estado vinculada a la montaña prácticamente desde que nací, ya que mi madre se fabricó una mochila porta-bebé con la estructura metálica de una mochila y un vaquero y ahí iba yo tan contenta con menos de un añito. 

He hecho un poco de todo: montañismo, alpinismo, escalada en hielo, barrancos, bici, esquí de travesía, alpino, raquetas, escalada clásica, artificial, deportiva, bloque, marcha nórdica. Ahora sigo picando en todo lo que puedo, pero me he centrado más en la escalada, sobre todo deportiva, ya que por el momento es más fácil de compaginar con mi complicada vida laboral y familiar.

¿Dónde desempeñas tu función de técnica y directiva?, ¿desde cuándo y qué te impulsó a asumir esa responsabilidad?

Siempre me gustó la formación. Comencé por mis estudios universitarios de Educación Física y después ha sido unir mis aficiones, al deporte, montaña, y conservación con mi vocación. Desde hace 20 años trabajo como guía en un Parque Nacional.

Pertenezco a la primera promoción de Técnicos/as deportivos (entonces Guías acompañantes), que nos formamos y titulamos en la EEAM, en Benasque, allá por 1998.

En 2003 entré en la Escola Galega de Alta Montaña, en cuyo Comité Técnico llevo desde 2011 y de la que soy Directora desde 2018. 

Actualmente también estoy en la Asamblea de la FEDME, como representante del estamento técnico, como hace años hice en la FGM, intento colaborar en la medida de mis posibilidades, dando voz a las Escuelas de Montaña en la Junta Directiva de la FEDME.

Asumir responsabilidades ha sido algo que ha ido llegando con el tiempo de una forma natural. Si quieres cambiar las cosas, mejorarlas o simplemente aportar tu granito de arena, hay que mojarse, sin más.

Lugar preferido para practicar tu deporte.

Cualquiera que tenga como fondo de escenario una montaña, sea grande o pequeña, con o sin nieve, a poder ser solitaria y silenciosa, que te permita disfrutar mientras escalas o caminas, de los sonidos de la naturaleza.

¿Un momento o anécdota especial en la montaña o practicando tu deporte?

Uff, muchas…

Por poner varios ejemplos: 

Al principio, cuando comencé a trabajar de guía en Benasque, ver la cara sorprendida y escéptica de dos clientes varones, cuando les dije que “el guía que esperaban” era yo: mujer, joven y delgaducha…y verlos después, llenos de satisfacción, al terminar la actividad. 

Y otra, en un sentido muy distinto, y que me produce igual o incluso mayor orgullo: ver a mi hija y a mi sobrina, con 3 años, jugando a ser cordada en el Naranjo, imitando a sus mamás.

¿Qué le dirías a otras niñas, jóvenes o mujeres para que en un futuro puedan asumir un cargo de responsabilidad como el tuyo?

Que den un paso adelante, que crean en sí mismas y en sus proyectos, que seguro que tienen mucho que aportar. El talento, el esfuerzo y el compromiso no tienen género.

Cuando empecé a trabajar de guía era una rareza, una excepción, pero ahora empieza a ser más frecuente ver a compañeras guiando clientes, dando cursos o en equipos directivos, lo cual es una fantástica señal de que las cosas están cambiando. Los cambios reales y profundos se cuecen despacio, a fuego lento.

¿Un sueño o deseo que quieras cumplir en el futuro?

Seguir disfrutando del monte con las mismas ganas o más de las que tengo ahora. Como escribió Miriam García, que nunca falte una montaña en tus sueños…

¿Un lema o frase que te mueva en la vida?

Que difícil, resumir en pocas palabras tu filosofía de vida… sonará a tópico, pero el amor, en todos sus sentidos, mueve montañas…

Y si en algún momento me siento pequeña, me digo: recuerda, eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que pareces y más inteligente de lo que piensas.

CARPE DIEM

Agregue Su Comentario