Los rayos matan a unas mil personas cada año en el mundo. Las zonas y entornos abiertos son las más expuestas a este tipo de fenómenos y por supuesto la montaña es un lugar de alta exposición a su desencadenamiento. Aunque no hay ningún lugar completamente seguro, podemos desarrollar estrategias que minimicen sus riesgos, así como aprender a atender las lesiones derivadas de su acción sobre las personas.
