Lara Magdaleno Huertas: «Un traumatismo dentario requiere una reacción rápida… No es una situación agradable pero si te sucede: calma y acción».

Parece evidente, si somos asiduos a la montaña, que en nuestras mochilas debe ir un pequeño botiquín con algunos elementos básicos para realizar pequeñas curas, algún vendaje sencillo, llevar el teléfono móvil con batería cargada y tener una idea precisa de cómo comunicar los datos de un accidente.

Hay una situación muy frecuente que puede suceder en nuestras excursiones de montaña: un traumatismo en la boca y los dientes.

Un traumatismo dentario requiere una reacción rápida. Si estamos en la montaña aún va a transcurrir un tiempo hasta conseguir atención odontológica por tanto es fundamental conocer unas ideas básicas para saber qué podemos hacer y que pueden suponer un pronóstico totalmente diferente para el diente y la persona accidentada.

La actitud fundamental (y más complicada) es mantener la calma. Calma para el socorrista, para poder actuar de modo eficaz y poder calmar, a su vez, al accidentado.

Es muy probable que en un golpe en la boca haya sangre y suciedad (tierra, arena, etc). Tras colocar al accidentado en un sitio seguro y lo más cómodo posible lavaremos la boca, con suero si lo tiene nuestro botiquín o con agua si no tenemos, para eliminar los restos de tierra, piedrecillas u otros elementos extraños que hayan quedado alojados en labios y boca.

A nivel dentario: si un diente se ha roto, en la medida de lo posible se debe buscar el fragmento, lavarlo con agua y transportarlo en medio húmedo ya que en muchas ocasiones el fragmento puede ser pegado al diente por parte del odontólogo. Esta pauta es válida tanto para dientes definitivos como temporales (dientes de leche).

En el caso de que el golpe haya hecho salir el diente entero (corona y raíz) del hueso (situación denominada avulsión dentaria) veremos el diente con dos partes claramente diferenciadas: la corona (parte blanca) y la raíz, que tendrá restos de sangre y tejido adherido. Se tomará el diente por la corona y nunca se tocará la raíz ya que en ese tejido quedan células fundamentales para reimplantar el diente con éxito en el hueso.Lavaremos delicadamente el diente con agua sin frotar nunca la raíz, con el fin de retirar restos de tierra, arena o plantas que hayan podido quedar pegados en el diente.

La indicación es colocar el diente en su sitio, dentro del hueso, ya que la tasa de éxito disminuye drásticamente según pasa el tiempo. Se considera que el reimplante inmediato o dentro de las primeras dos horas tras el trauma tiene altas probabilidades de éxito, que disminuyen de modo evidente con el transcurso del tiempo.

En el caso de que no fuera posible realizar el reimplante del diente al accidentado por parte de la persona que le socorre, el diente debe transportarse en medio húmedo: suero, si lo tenemos, agua o dentro de la propia boca del paciente inmerso en la saliva, alojado entre la mejilla y los dientes, para evitar tragarlo accidentalmente.

Esta pauta es válida únicamente para dientes permanentes, ya que los dientes de leche no deben reimplantarse nunca (hay riesgo de lesionar al diente permanente en formación con la raíz del diente de leche).

Estas indicaciones de actuación que a priori pueden resultar muy complicadas, son, afortunadamente, cada vez más conocidas y comienzan a estar presentes en formato poster en colegios y centros de salud.

No es una situación agradable pero si te sucede: calma y acción. Romperse o perder un diente anterior puede ser un hecho muy dramático, a nivel físico, funcional, estético y psicológico. La diferencia entre conservar o perder un diente puede estar en ti.

Y ahora que sabes cómo actuar, ¡comparte tu conocimiento! GRACIAS

Lara Magdaleno Huertas. Odontóloga colegiada en el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región.

Fuente del poster: Colegio de Odontólogos de la Iª Región

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